En un giro inédito dentro de la política regional, Delcy Eloína Rodríguez Gómez, asumió oficialmente las funciones de presidenta encargada de Venezuela, luego de que el presidente Nicolás Maduro fuera capturado en una operación militar liderada por Estados Unidos.
La decisión fue ordenada por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) venezolano con el argumento de garantizar la continuidad administrativa y la defensa integral de la nación frente a lo que calificó como una “ausencia forzosa” del mandatario. Según la resolución, el nombramiento busca evitar un vacío de poder en un contexto marcado por alta tensión política, institucional y diplomática.
Rodríguez, una de las figuras más influyentes del oficialismo y cercana colaboradora de Maduro en los últimos años, asume el cargo de manera temporal con plenas atribuciones ejecutivas. El TSJ sostiene que la medida se apega al marco constitucional vigente y responde a un escenario excepcional que no tiene precedentes recientes en la historia política venezolana.
Desde el alto tribunal se insiste en que la designación no implica un cambio de modelo político, sino un mecanismo de transición administrativa mientras se define la situación jurídica y política del presidente capturado.
Fuerzas Armadas y control interno
Tras el anuncio, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) expresó su respaldo a Delcy Rodríguez como presidenta encargada, subrayando su compromiso con el orden interno y la estabilidad del país. No obstante, el pronunciamiento militar también reiteró su reconocimiento a Nicolás Maduro como presidente constitucional, un mensaje que refleja la complejidad del momento y las tensiones latentes dentro del aparato estatal.
Este doble posicionamiento ha sido interpretado por analistas como un intento de preservar la cohesión institucional en medio de presiones internas y externas sin escalar el conflicto.
En sus primeras declaraciones tras asumir el cargo, Rodríguez llamó a la calma, a la cohesión nacional y al respeto del derecho internacional. Asimismo, abrió la puerta a canales de comunicación con actores internacionales, en un contexto marcado por cuestionamientos sobre la legalidad de la operación que derivó en la captura de Maduro.
El nuevo escenario ha colocado a Venezuela bajo una intensa observación internacional, mientras gobiernos, organismos multilaterales y sectores políticos evalúan las implicaciones jurídicas y geopolíticas de lo ocurrido.
La asunción de Delcy Rodríguez como presidenta encargada ocurre en un momento crítico para Venezuela, donde convergen disputas de poder, presiones diplomáticas y una profunda crisis social y económica. El desarrollo de esta transición será determinante para medir la capacidad del Estado venezolano de sostener gobernabilidad y estabilidad en un entorno altamente volátil.
Lo que suceda en los próximos días marcará no solo el rumbo interno del país sudamericano, sino también el equilibrio político de la región.
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