El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó este miércoles a Irán con lanzar una operación de destrucción masiva más severa que la ejecutada en junio de 2025, en caso de que Teherán no acepte un acuerdo sobre su programa nuclear.
De acuerdo con el mandatario, hacia Irán se dirige una flota más grande que la enviada previamente contra Venezuela, responsable de ejecutar la agresión del 3 de enero cuyos bombardeos mataron a más de un centenar de personas y que condujo al secuestro del presidente Nicolás Maduro.
En un mensaje publicado en su red social Truth Social, el inquilino de la Casa Blanca describió que la flota, encabezada por el portaaviones USS Abraham Lincoln, avanza con “rapidez, con gran poder, entusiasmo y determinación”, preparada “para cumplir su misión con rapidez y violencia si fuese necesario”.
Instó a Irán a sentarse en una mesa de negociaciones y alcanzar un acuerdo “justo y equitativo” que excluya las armas nucleares y beneficie a todas las partes, resaltando que el tiempo para alcanzar ese pacto “se está agotando”.
En el mismo mensaje, el presidente estadounidense hizo referencia a la Operación Martillo de Medianoche, la ofensiva de 2025 que afectó instalaciones nucleares iraníes, y advirtió que cualquier nueva acción militar podría ser significativamente más intensa. «¡El próximo ataque será mucho peor! No permitan que eso vuelva a suceder», dijo.
Entre otros puntos, el mensaje-amenaza de Trump omitió cuestiones clave: Irán ha enfatizado que su programa nuclear es pacífico, cuenta con supervisión internacional —en contraposición con el desarrollo de ojivas en secreto por Israel— y que está interesada en enriquecer uranio para su desarrollo pero no tener armas nucleares. Por otra parte, Teherán mantenía negociaciones con Washington cuando Trump ordenó el ataque contra las instalaciones de Natanz, Fordó e Isfahan.
Irán no confía en EE.UU. luego de que este violó la diplomacia, la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional. De ahí su determinación de continuar alistándose para defenderse.
Un alto mando militar iraní declaró este miércoles a Al Mayadeen que «dado el aumento militar del enemigo, la negociación no es nuestra prioridad. En cambio, la defensa decisiva es nuestra máxima prioridad».
El alto cargo afirmó: «Elevaremos nuestra preparación defensiva al nivel más alto frente a la movilización militar estadounidense. Si los estadounidenses quieren negociaciones sin predeterminar sus resultados, Irán definitivamente las aceptará. EE.UU. no puede obligarnos a negociar a través de la acumulación militar».
Añadió que Irán toma «muy en serio la posibilidad de guerra y no podemos distraernos con mensajes de EE.UU.». Dejó claro que sus FF.AA. apuntarán «a la base en sí y al mismo punto desde el que se lanzan operaciones aéreas contra nosotros. No apuntaremos a otros países porque no los consideramos Estados hostiles. Hemos diseñado nuestra respuesta de una manera que hará que ni siquiera consideren lanzar ataques limitados de nuevo».
En la línea de no dialogar bajo chantaje militar, el ministro de Exteriores Abbas Araqchi desmintió que haya existido contacto con el enviado especial estadounidense Steve Witkoff o solicitudes formales para iniciar negociaciones con Washington.
El Canciller subrayó que la posición de Irán no ha cambiado y que la diplomacia basada en presiones militares no puede dar resultados, por lo que cualquier diálogo requeriría el abandono de amenazas y exigencias desproporcionadas. “Si quieren que haya negociaciones deben dejar de lado las amenazas, las exageraciones y las peticiones ilógicas», subrayó.
En el trasfondo de esta escalada, la postura de Washington vuelve a evidenciar una hipocresía estructural en su política exterior: mientras presenta a países ubicados a miles de kilómetros de su territorio como amenazas directas a su seguridad, EE.UU. conserva y moderniza uno de los arsenales nucleares más grandes del mundo.
A ello se suma el respaldo político, militar y estratégico a aliados como Israel, que posee capacidad nuclear fuera de los marcos de supervisión internacional, al tiempo que se exige a otros Estados, como Irán, la renuncia total a este tipo de armamento bajo advertencias de uso de la fuerza.
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