Técnico nacional desnuda la crisis: Honduras necesita entrenadores de élite y una FENAFUTH que deje de repetir fracasos

Técnico nacional desnuda la crisis: Honduras necesita entrenadores de élite y una FENAFUTH que deje de repetir fracasos

Tegucigalpa. El fútbol hondureño ha tocado fondo, no solo en la cancha, sino en la confianza del pueblo. Pero esta vez el golpe retumbó más fuerte: el país entero lo resiente y el clamor del pueblo futbolero es imposible de ignorar. En ese contexto, las recientes declaraciones del técnico Reynaldo Tilguath encendieron una discusión que llevaba años acumulándose, pero que nadie dentro de la estructura del fútbol hondureño quería enfrentar.

Tilguath, sin rodeos, expuso lo que miles ya piensan: el problema no está únicamente en la cancha, sino en una dirigencia que ha permitido que la Selección Nacional de Honduras se convierta en un proyecto improvisado, desgastado y repetitivo. Tres procesos mundialistas perdidos, tres oportunidades desperdiciadas y una Federación que sigue actuando como si el tiempo no hubiera pasado.

Mientras los hinchas viven entre la esperanza y la frustración, FENAFUTH insiste en un modelo que ya demostró que no funciona. Se necesitan ideas nuevas, liderazgo técnico real y personas que entiendan el fútbol como un proyecto deportivo, no como un negocio en el que lo importante es mantener intereses, nóminas y estructuras que nunca generan resultados.

Según Tilguath, uno de los principales errores de la Federación es su visión limitada al elegir entrenadores. Aseguró que Honduras no puede seguir mirando únicamente hacia Sudamérica para traer técnicos, porque ese modelo ya demostró sus límites. Según él, si la Federación insiste en contratar extranjeros, entonces debe ver hacia Europa, donde está la verdadera élite del fútbol moderno. Y si no, que por lo menos tenga la valentía de apostar por técnicos nacionales capaces, formados y con proyectos. Para Tilguath, seguir repitiendo las mismas fórmulas sudamericanas solo mantiene estancado al fútbol hondureño en un ciclo de dependencia y resultados mediocres.

Aporte de los exjugadores: la puerta cerrada

Un punto central en su crítica es la exclusión de exjugadores hondureños con trayectoria, especialmente aquellos que jugaron en Europa. Para Tilguath, estos exfutbolistas no solo podrían aportar su experiencia deportiva, sino también una mentalidad competitiva internacional.

Este reclamo no es nuevo ni único: varios exseleccionados han alzado la voz. Figuras como Carlos Pavón, Emilio Izaguirre y Víctor “Muma” Bernárdez, todos con experiencia en clubes fuera de Honduras, han exigido cambios reales en la FENAFUTH.

Bernárdez, por ejemplo, ha dicho directamente que en la federación “no hay alguien de pantalón corto que los instruya”; es decir, alguien con experiencia real de cancha.

En otras federaciones —tanto centroamericanas como suramericanas— es común que exjugadores de élite asuman cargos técnicos, de formación o directivos. Estos exfutbolistas no solo conocen el talento local, sino que han vivido el alto rendimiento y pueden conectar mejor con los nuevos talentos.

Mientras tanto, en Honduras, la FENAFUTH parece estar atrapada en un ciclo donde los mismos dirigentes y ejecutivos mantienen el control, sin delegar en quienes de verdad entienden de fútbol desde dentro.

Un llamamiento a la reestructuración

Tilguath no se limita a criticar: propone una refundación de la federación. En su visión, la FENAFUTH debe dejar de ser un ente empresarial o burocrático y transformarse en una institución futbolística, con gente que haya jugado, que haya sufrido en la cancha, que tenga visión táctica y experiencia.

Además, exige que se aproveche más a los jugadores de clubes como Olancho FC, a quienes considera subvalorados por la selección y por la estructura federativa.

Este llamado no es solo para reconstruir una Selección: es para recuperar la pasión del pueblo hondureño por su fútbol.

Si la afición ya no va a los estadios y critica los procesos de la liga y la selección, es porque siente que algo se rompió en lo profundo del sistema.

La integración de exjugadores con experiencia internacional no es solo simbólica: podría cambiar la cultura de entrenamiento, formar mejor a las nuevas generaciones y dar credibilidad.

Tilguath está desafiando a la FENAFUTH en sus propios términos. No pide limosnas, exige una transformación. Su mensaje va más allá de “cambiar un técnico”: quiere que Honduras reconstruya su fútbol desde sus raíces, con quienes conocen de verdad lo que implica jugar y ganar al más alto nivel.

Si los dirigentes estratégicos no dan paso a nuevas ideas, Honduras podría seguir estancada en una mediocridad institucional que ya ha costado mucho caro al sentimiento nacional.

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