A pocas semanas de iniciar el gobierno del Partido Nacional, el precio del cilindro de gas LPG doméstico registró un aumento superior a los 32 lempiras, encendiendo alertas sobre el rumbo económico y el impacto directo en el costo de vida de las familias hondureñas.
El cilindro pasó de 238 a 270.94 lempiras, rompiendo un período de relativa estabilidad y provocando preocupación entre consumidores, pequeños negocios y sectores que dependen del gas para actividades básicas.
El incremento golpea directamente a los hogares de menores ingresos, donde el LPG es indispensable para la preparación diaria de alimentos, sin que hasta ahora se anuncien medidas de alivio por parte del nuevo gobierno.
El alza también amenaza con un efecto dominó en los precios de la comida popular. Emprendedores y puestos de venta advierten que muchos productos podrían encarecerse debido al mayor costo del gas.
Uno de los primeros impactos se sentiría en el precio de la baleada, uno de los alimentos más consumidos en Honduras y símbolo de la economía diaria de miles de familias.
Vendedores señalan que, sin una rebaja o subsidio al LPG, no tendrán otra alternativa que trasladar el aumento al consumidor final, ya que el gas es un insumo básico e insustituible.
Advierten que no se trata de especulación, sino de supervivencia económica, en un contexto donde el dinero rinde cada vez menos y el ajuste vuelve a recaer sobre la población.
El aumento del gas plantea así las primeras interrogantes sobre la política económica del Partido Nacional y su capacidad para contener el encarecimiento de la vida desde el inicio de su gestión.
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