La Selección Nacional de Honduras inicia un nuevo capítulo. La Federación de Fútbol de Honduras confirmó la llegada del español José Francisco Molina como director técnico de la “H”, una decisión que combina experiencia internacional con una apuesta por liderazgo estratégico.
Su nombramiento genera expectativa y también preguntas naturales: el entrenador no dirige un equipo desde 2018. Sin embargo, su trayectoria dentro del fútbol europeo —tanto en el banquillo como en funciones directivas— respalda la confianza depositada en su perfil.
Más que un entrenador, un gestor de procesos
Molina no solo fue futbolista de alto nivel en España, también acumuló experiencia como técnico en distintas ligas y posteriormente como director deportivo en el fútbol español. Ese recorrido le ha permitido entender el juego desde distintas dimensiones: táctica, formativa y estructural.
Honduras no solo necesita resultados inmediatos. Necesita orden, identidad y planificación a mediano plazo. Allí es donde el nuevo estratega tendrá su mayor desafío.
La “H” atraviesa una etapa de reconstrucción. Tras procesos irregulares y cambios constantes en el banquillo, la estabilidad se convierte en una prioridad. La afición exige competitividad, pero también coherencia en el proyecto.
El reto no será sencillo: consolidar un estilo de juego claro, potenciar talento joven y devolver confianza a un equipo que busca recuperar protagonismo regional.
La experiencia de Molina ofrece argumentos para el optimismo, aunque el tiempo sin dirigir genera una legítima expectativa sobre su adaptación al ritmo competitivo actual.
En el fútbol moderno, los procesos requieren respaldo institucional y paciencia. Honduras apuesta ahora por una visión estructurada más que por una solución inmediata.
La nueva etapa comienza con ilusión, pero también con la responsabilidad de transformar esa ilusión en resultados sostenibles.
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