Con el tradicional estadillo de cohetes y fuegos artificiales, miles de hondureños despidieron a lo grande el año 2018 y recibieron el 2019, con las esperanzas de que las cosas puedan mejorar este nuevo año en aspectos como la salud, el empleo y termine la confrontación social y política que mantiene dividida al país.
En la ex capital Comayagua hubo mucho derroche de talento, alegría y entusiasmo, con el magno evento de las “12 Campanadas”.
En tanto, en la capital hondureña Tegucigalpa retumbó con el estallido de petardos y fuegos artificiales para dar la bienvenida del Año Nuevo.
Como es tradición en las principales ciudades del país y en la capital hondureña la explosión de cohetes con gran intensidad comenzó desde la medianoche y se extendió hasta las primeras horas de este 1 de enero de 2019, cuando el cielo se tornó gris por el abundante humo que dejó estallido de los petardos y fuegos artificiales.
Coloridos fuegos artificiales
Los ciudadanos salieron de sus casas para saludar a los vecinos y compartir con los familiares mientras observaban la quema de los monigotes o años viejos que explotaron en los vecindarios y calles de la ciudad.
Entre los cohetes que se escucharon, se pudo también apreciar los fuegos artificiales que dieron belleza en cada uno de los lugares del país.
Los hondureños se volvieron a unir, se abrazaron y se olvidaron de la crisis por un momento. La unión volvió a las familias hondureñas, uno de los principales anhelos para este 2019.