La Federación Nacional Autónoma de Fútbol de Honduras (Fenafuth) anunció los precios para el esperado duelo eliminatorio entre Honduras y Costa Rica en San Pedro Sula para el jueves 9 de octubre. Sin embargo, lejos de generar entusiasmo, el costo de la boletería ha desatado una ola de críticas en redes sociales.
El malestar no es gratuito: los costos parecen más pensados para una élite que para el verdadero aficionado que vive el día a día de un país golpeado por la precariedad económica.
Más que un boleto el costo de vivir la experiencia
Un hincha promedio no solo paga el precio del ticket. La jornada inicia desde que sale de su casa: transporte en taxi, buses saturados y sin seguridad, estacionamientos “disfrazados” con “cuidadores” o el gasto de gasolina en medio de una economía donde cada lempira cuenta.
A ello se suma la alimentación, las bebidas dentro del estadio (con precios elevados), y el regreso a casa en plena noche, en ciudades donde el sistema de transporte público es deficiente y la inseguridad es una amenaza constante.
En los comentarios de redes sociales los aficionados repiten un patrón: la sensación de que ir al estadio se ha vuelto un privilegio, no una costumbre popular. “El fútbol debería unirnos, pero ahora parece que nos separa por clases sociales”, expresó un usuario.
La realidad. El salario mínimo en Honduras apenas alcanza para cubrir la canasta básica, y la informalidad laboral deja a miles de familias con ingresos aún más limitados. Ante esta realidad, ¿es sensato que los boletos para un partido de la selección cuesten cifras que representan un cuarto o hasta medio día de salario?
El fútbol no ocurre en el vacío. Mientras las familias hacen malabares para pagar servicios básicos y transporte, la Fenafuth fija tarifas que ignoran esa realidad como que si los hondureños pagaran al estilo Europa o Estados Unidos donde el poder adquisitivo esta años luz. Esto explica, en gran parte, la caída de asistencia tanto en la Liga Nacional como en partidos internacionales: el espectáculo no justifica el sacrificio económico y logístico.
Información oficial de la Fenafuth:
El contraste: los tiktokers y el “nuevo show” del fútbol
Mientras los estadios tradicionales se vacían, otro fenómeno crece en paralelo: el de los tiktokers y ligas alternativas que ofrecen entradas baratas, ambiente festivo y cercanía con el público.
El resultado es simple: espectáculos que, aunque menos formales, generan mayor conexión con las nuevas generaciones. La pregunta inevitable es: ¿qué está haciendo mal el fútbol hondureño para perder a su propia gente?
¿Es momento de que la Fenafuth reconsidere?
El llamado de los aficionados es claro: la Federación debe repensar su estrategia. No basta con llenar de discursos el orgullo nacional si en la práctica se excluye a la mayoría. La Selección Nacional necesita del aliento del pueblo, no de un sector reducido que pueda pagar precios desproporcionados.
Hoy, el verdadero reto no está en la cancha, sino en la credibilidad de quienes manejan el fútbol hondureño. Si los estadios siguen vaciándose, no será por falta de amor a la camiseta, sino porque el bolsillo ya no aguanta.
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