Pero también para alargar el periodo de prescripción de las violencias sexuales a menores, que podría pasar de los 20 años actuales a 30.
En una entrevista publicada este lunes por el diario ‘La Croix’, la secretaria de Estado de la Igualdad entre Hombres y Mujeres, Marlène Schiappa, justificó legislar sobre el acoso en la calle.
Esto porque en tres talleres organizados en Francia esa cuestión está en cabeza de las preocupaciones de las mujeres jóvenes: “No hay que dejar que eso sea normal”, dijo.
Schiappa contó que ha encargado a cinco parlamentarios de diferentes partidos que trabajen en la cuestión con un debate para “precisar los límites” de lo que debería quedar prohibido por la ley, prevista para el año próximo.
“Personalmente -dijo- creo que todos sabemos intuitivamente que hay una barrera. Que soltar un piropo o silbar no es acoso, pero que seguir a una mujer por la calle con insistencia sí lo es. En esta situación, hay una forma de intimidación”.
Reticencias
Reconoció que para llevar a cabo esa propuesta “hay todavía muchas reticencias entre algunos hombres” y que también algunas feministas le han advertido que establecer multas por ese tipo de comportamientos de acoso corre el riesgo de atizar derivas racistas puesto que las personas de minorías serían susceptibles de ser más denunciadas que el resto.
Pero, de acuerdo con la secretaria de Estado, “el origen no debe ser ni un factor agravante, ni una circunstancia atenuante”.
De 20 a 30 años
Por otro lado, en el texto legislativo que quiere preparar también pretende alargar los periodos de prescripción por los delitos sexuales contra menores, porque “muchas víctimas nos explican que necesitan tiempo para acudir a la justicia” a denunciarlos.
Indicó que llevar esa prescripción desde 20 a 30 años le parece “una posición equilibrada”.
El drama del acoso callejero en Honduras
En Honduras expresiones como “¡Qué rico mami…! Todo eso es tuyo” o “¡Qué semejante cosota…!” son consideradas por los hombres como piropos y son utilizadas a diario por los machos para “conquistar” a una mujer.
No obstante, debido a su alto contenido vulgar, las autoridades y organizaciones feministas en el país las consideran una forma de violencia o acoso sexual que sufren las mujeres.
El estudio Violencia Contra las Mujeres y Misoginia en los Espacios Físicos Públicos del Centro de Derechos de la Mujer (CDM) en Honduras, revela que nueve de cada diez mujeres reciben piropos en la calle.
De estas, 44 por ciento dijo que le gustaban los piropos no obscenos, el 19 por ciento considera que puede ser violencia y el 37 por ciento asegura que sí es violencia.
Vía: EFE