Tegucigalpa, Honduras. A casi una semana de haber asumido la Presidencia de la República, el gobierno de Nasry Asfura enfrenta un vacío que no pasa desapercibido ni es menor: Honduras sigue sin titulares en las Secretarías de Defensa y Seguridad, dos de las columnas más sensibles del Estado en un país marcado por la violencia, la criminalidad y una histórica fragilidad institucional.
El silencio no es administrativo. Tampoco es técnico. En la práctica, la ausencia de nombramientos formales coloca en el centro del debate una pregunta incómoda pero legítima: ¿por qué, en el inicio de un nuevo gobierno, las áreas responsables de la seguridad nacional permanecen sin conducción política definida?
Defensa y Seguridad no son carteras ordinarias. De ellas dependen la conducción civil de las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional, la inteligencia del Estado y la política de prevención y control del delito. En contextos de transición, estos nombramientos suelen marcar prioridades y enviar señales claras sobre el rumbo del gobierno. Su ausencia, por el contrario, abre espacio a interpretaciones, especulaciones y dudas institucionales.
Analistas consultados por Primicia Honduras coinciden en que la negociación política forma parte del ejercicio democrático, pero advierten que postergar decisiones estratégicas en seguridad tiene costos que trascienden lo partidario.
“En democracias con altos niveles de violencia, los primeros mensajes del poder importan. Cuando Defensa y Seguridad quedan en pausa, el mensaje es de indefinición”, explica un especialista en seguridad regional. “No es ilegal, pero sí delicado”, afirma.
Hasta ahora, la única explicación pública ha venido desde la Secretaría de Seguridad. Miguel Martínez Madrid, director de Comunicación Estratégica, aseguró que la Policía Nacional no está acéfala y que atraviesa una nueva etapa institucional, a la espera de las directrices que emita el presidente y del nombramiento del nuevo secretario y del director general. Según Martínez, este proceso permitirá definir nuevas estrategias para reducir la incidencia delictiva en el corto plazo.
Sin embargo, expertos en gobernanza advierten que existe una diferencia sustancial entre continuidad operativa y liderazgo político.
“Que la institución funcione no significa que tenga rumbo estratégico. La conducción política define prioridades, presupuesto y límites”, señala una académica en institucionalidad democrática. “La seguridad no puede quedar únicamente en modo espera”.
El contexto en el que ocurre esta demora no es neutro. Honduras llega a este momento tras el fin del Estado de Excepción —una medida que fue renovada de forma constante durante el gobierno anterior—, con un proceso electoral que dejo cuentas pendientes y con niveles de violencia que siguen siendo una de las principales preocupaciones de la población.
En ese escenario, la falta de definiciones reabre un debate de fondo: ¿hasta qué punto la seguridad nacional puede quedar supeditada a tiempos de negociación política?
El antecedente: un presidente con doble rol
A esta discusión se suma un antecedente reciente. Nasry Asfura asumió la titularidad de la Secretaría de Salud, apoyado en comisiones técnicas, una decisión que generó debate público sobre concentración de funciones y capacidad de gestión. Para especialistas, trasladar esquemas similares a áreas como Seguridad o Defensa implicaría riesgos mayores.
“Salud y Seguridad no son comparables en términos institucionales. En seguridad, la ausencia de mando claro tiene impactos inmediatos”, sostiene un consultor en políticas públicas.
Hasta ahora, el gobierno no ha explicado oficialmente las razones de la demora ni ha establecido un calendario para los nombramientos. En ausencia de información clara, las preguntas se acumulan: ¿se están negociando perfiles?, ¿se prioriza la estabilidad política sobre la urgencia en seguridad?, ¿qué mensaje recibe la ciudadanía cuando las áreas más sensibles del Estado permanecen en silencio?
En el caso de la Secretaría de Defensa, en círculos políticos y militares ha trascendido el nombre del General retirado, Isaías Barahona como posible designación, aunque hasta ahora no existe confirmación oficial ni anuncio por parte del Ejecutivo. La falta de claridad sobre si se trata de una decisión en evaluación, una negociación en curso o un nombre descartado refuerza la percepción de indefinición en una de las áreas más sensibles del Estado.
Para analistas, las primeras decisiones no solo definen equipos, sino el carácter del gobierno que inicia. En el caso de Defensa y Seguridad, la omisión también comunica.
“No se trata de generar alarma, sino de advertir que los vacíos de liderazgo en seguridad nunca son neutros”, concluye un experto en seguridad nacional.
A casi una semana de iniciado el mandato, el silencio persiste. Y con él, una pregunta incómoda que empieza a instalarse en la agenda pública: ¿qué pesa más hoy en Honduras: la negociación política o la seguridad nacional?
Primicia Honduras Diario Digital de Honduras 