Por Redacción: Primicia Honduras
Resuelta la crisis que tenía paralizado al Consejo Nacional Electoral (CNE), finalmente se destrabó el conflicto técnico-político que amenazaba con alterar el cronograma de los comicios generales del 30 de noviembre en Honduras.
Por unanimidad, el pleno del CNE aprobó una modificación crucial al flujo del Sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP), el cual ahora garantizará la transmisión íntegra y verificable de todas las actas emitidas por las Juntas Receptoras de Votos (JRV).
El anuncio, hecho por la presidenta del CNE, Cossette López, marca el cierre de semanas de tensiones internas que dejaron al órgano electoral en punto muerto y bajo la lupa pública. Según López, la decisión se alcanzó tras “arduas semanas” de trabajo técnico, y representa “un punto medio entre todas las posiciones”, lo que permitiría, según afirmó, restaurar la confianza y reanudar el proceso electoral.
“Mi compromiso con Honduras fue, es y será inquebrantable. Salimos de la crisis, a partir de este momento el proceso se reanuda”, dijo López, subrayando que el nuevo flujo permitirá verificar el 100% de las actas y aumentará la seguridad y trazabilidad en cada etapa.
¿Qué fue lo que cambió?
Con la nueva modificación del TREP, se realizará una revisión visual exhaustiva de la totalidad de las actas, cruzando los datos manuscritos con los que se transcriben digitalmente. Esta validación será aplicada automáticamente y en presencia de observadores de partidos políticos y misiones internacionales, según detalló el consejero Marlon Ochoa.
Ochoa explicó que se introdujo un protocolo de trazabilidad y etiquetado total, es decir, cada acta será verificada manual y digitalmente antes de ser publicada. En caso de inconsistencias, se requerirá un acuerdo unánime del pleno del CNE para su corrección.
Este giro técnico no es menor: busca subsanar uno de los flancos más sensibles de los procesos electorales en Honduras, históricamente cuestionados por fallas en la transmisión, desconfianza en los resultados preliminares y falta de transparencia.
Entre líneas: la institucionalidad en juego
Si bien la presidenta del CNE evitó atribuir el logro a una corriente interna u otra, no es un secreto que la discusión sobre el TREP desató una pugna de fondo entre los magistrados del órgano electoral. La falta de consenso había puesto en entredicho la viabilidad del proceso electoral 2025, a solo cuatro meses de la fecha prevista.
“Hoy no ganó un consejero u otro, ni una posición: ganó Honduras”, afirmó López, en una declaración que intenta proyectar unidad institucional tras la tormenta.
No obstante, analistas señalan que este tipo de crisis —aunque finalmente resueltas— reflejan la fragilidad técnica y política del CNE, una institución clave en la arquitectura democrática del país.
La presidenta del CNE también hizo un llamado directo a los medios de comunicación: “No contribuyan a la desinformación ni al boicot de las elecciones”. Pidió cobertura responsable y subrayó que cuestionar el proceso sin fundamentos técnicos podría debilitar aún más la credibilidad institucional.
El nuevo cronograma establece que el próximo 14 de agosto a las 10:00 de la mañana se reciban y abran las ofertas para la implementación definitiva del TREP, en las instalaciones del CNE.
Un giro que no elimina las dudas
Aunque la resolución del conflicto interno puede interpretarse como una victoria técnica y simbólica, persisten interrogantes legítimas:
¿Por qué no se logró un consenso más temprano si el cronograma era conocido desde hace meses?
¿Qué garantías reales tendrá la ciudadanía sobre el funcionamiento limpio del nuevo TREP?
¿Qué margen de supervisión tendrán los observadores internacionales y los partidos?. Preguntas como estas seguirán marcando el debate en las semanas venideras.
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