La producción de bienes y servicios del país, medida a través del Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE), registró a septiembre pasado, antes del impacto de los fenómenos climáticos Iota y Eta, una disminución de 9.5 por ciento en su serie original acumulada (incremento de 2.8% al tercer trimestre del año anterior) según el Banco Central de Honduras (BCH).
Esa caída fue derivada de la crisis sanitaria que enfrenta el país a partir de la segunda quincena de marzo del presente año, cuyo mayor impacto fue en los meses de abril y mayo.
De manera interanual, en septiembre se observó una desaceleración en la variación negativa al ubicarse en -4.3%, menor a la registrada en agosto de 2020 (-8.9%); originada en el comportamiento en la industria manufacturera, comercio y transporte.
En tanto, la serie de tendencia ciclo muestra una disminución de -5.8 por ciento, la menor desde marzo de este año (2.4% en igual mes de 2019).
De acuerdo con la contribución al comportamiento acumulado del indicador global, las actividades económicas que más incidieron fueron: Industria Manufacturera que varió -17.9 por ciento (alza de 1.5% a septiembre de 2019).
Un 74.5 por ciento de esa variación lo explica la caída reportada por industrias de Textiles y Prendas de Vestir y la Fabricación de Maquinaria y Equipo; mientras que el 25.5 por ciento restante se deriva de la reducción en la producción de Alimentos, Bebidas y Tabaco; Minerales no Metálicos; Productos de Papel e Imprentas Editoras e Industria Básica de Fundición de Hierro.
La pandemia afecta también en la actividad del comercio de bienes que se contrajo 13.8 por ciento (2.8% en similar período de 2019), explicado por la baja en las ventas -en términos de volumen- de algunos rubros alimenticios y bebidas alcohólicas, prendas de vestir, equipo de transporte, productos de petróleo refinado (gasolina y diésel), productos de ferretería y aparatos eléctricos y de uso doméstico.
Los servicios de Hoteles y Restaurantes decrecieron 51.8 por ciento (6.0% a septiembre del año anterior), dada la paralización en el sector turismo a nivel nacional e internacional; en cambio, se observó una recuperación -en la variación negativa- de manera interanual respecto a los cuatro meses anteriores en los servicios de restaurantes, debido al fortalecimiento del servicio a domicilio.
Mientras, la construcción privada disminuyó 30.1 por ciento (aumento de 5.5%, en igual lapso de 2019), debido a la interrupción de labores en la edificación de obras urbanísticas; en tanto, de forma interanual a partir de junio, registró desaceleración progresiva en la caída, dada la reactivación en esta actividad.
Igualmente, el Transporte y Almacenamiento cayó 17.8 por ciento (alza de 2.1% al mismo mes de 2019), resultado de la suspensión en el servicio de transporte urbano e interurbano; sumado a la merma en el traslado de mercancías vía transporte terrestre destinadas al consumo doméstico, tanto de productos agropecuarios como industriales.
Asimismo, los servicios de almacenaje presentaron descenso dada la menor actividad económica y en las importaciones de insumos para la industria textil y arneses.
Asimismo, la Agricultura, Ganadería, Silvicultura y Pesca denotó una contracción de 3.1 por ciento (-0.7% a septiembre de 2019), provocada por la reducción en los rendimientos agrícolas en el cultivo de café y en la demanda para exportaciones de melones y sandías.
En contraste, el cultivo de granos básicos, tubérculos, hortalizas y legumbres, mostró crecimiento, lo cual contribuye en el aseguramiento de la provisión alimenticia de los hogares. De igual manera, el cultivo de palma africana, piña y caña de azúcar aumentaron debido a las condiciones climáticas favorables.
En tanto, la actividad Avícola cayó en 2.7 por ciento, a raíz de la baja registrada en la cría de aves, determinada por menor demanda, especialmente de la industria de carne de pollo que se destina a los restaurantes.
La Pesca por su parte, denotó una variación negativa de 1.4 por ciento, consecuencia del descenso en el cultivo de camarón, derivado de las inundaciones causadas por las tormentas tropicales ocurridas a finales de mayo, que causaron daños (bajos niveles de salinidad) en varias fincas en la zona sur del país; no obstante, se observó alza en la cría de peces, en respuesta a los pedidos externos.