Queda exactamente un mes para el 24 de diciembre. Por una parte la irrupción del coronavirus en todo el mundo ha provocado replantear el día a día; y por otro para los supervivientes la devastación provocada por los huracanes ETA e IOTA.
Nadie se atreve a pronosticar al detalle cómo van a ser las Pascuas del 2020. Imposible saber a estas horas si los afectados por el paso de los huracanes en el país tendrán donde dormir y alimentarse, si los emigrados podrán volver a sus localidades de origen para reunirse con sus familiares o cuántos podrán sentarse alrededor de una misma mesa.
Asimismo, y por no saber nadie se atreve a descartar que el final del año coincida con un pico de contagios de Covid-19 y tengamos que pasarlo confinados como la última Semana Santa.
La tradicional explosión de alegría que en años anteriores realizan los hondureños en las Navidades este año no podrá ser igual porque los efectos de la pandemia y los devastadores huracanes se ven reflejados en algo tan cotidiano como es contar con luz o un trabajo con el que pagar los gastos extras de estas fechas, ambas cosas convertidas estos días en lujo.
Un panorama poco alentador
En más de ocho meses de pandemia Honduras roza los 105.000 contagios con Covid-19, mientras que la cifra de muertos se acerca a los 3.000.
La curva de la pandemia sigue en alza, y, según fuentes médicas, las cifras de muertos y contagios se estarían disparando por la nueva tragedia que vive el país, causada por las tormentas tropicales Iota y Eta, que causaron graves daños, con mayor incidencia en la zona norte, que sigue siendo el principal epicentro de la enfermedad.
Por otra parte, la reconstrucción de Honduras por los severos daños causados por las tormentas tropicales Eta e Iota, llevará varios años y dependerá en gran medida de la ayuda internacional que pueda recibir el país, donde la pobreza, que ya afectaba a más del 60 %, podría superar el 70 %, según analistas.
Eta e Iota han dejado hasta ahora al menos 91 muertos, 9 desaparecidos y 3,4 millones de afectados.
Las personas incomunicadas suman unas 105 000 y las rescatadas 122 784, mientras que 35 000 viviendas han sido dañadas, muchas de ellas destruidas. Además, se han registrado edificios públicos y varias estructuras dañadas según fuentes estatales.