Los demócratas arrebataron este martes a los republicanos la mayoría de la Cámara de Representantes de Estados Unidos en los comicios de mitad de mandato, según las proyecciones de los principales canales de televisión nacionales.
Los demócratas obtendrán los 23 escaños necesarios para tener la mayoría en la Cámara de Representantes, al derrotar a los republicanos en estados clave como Virginia, Florida, Pensilvania y Colorado, informaron Fox y NBC.
Sin embargo, los republicanos contraatacaron en el Senado, donde le ganaron a al menos dos demócratas, en Indiana y Dakota del Norte, y retuvieron dos escaños en riesgo en Tennessee y Texas.
En tanto, la demócrata Jennifer Wexton se imponía en Virginia a la republicana Barbara Comstock, que salía a defender el escaño, por 57% a 43%, indicó la cadena NBC.
En las elecciones de mitad de mandato, los demócratas deben arrebatarle a los republicanos 21 escaños para tener el control de la cámara de 435 miembros, que actualmente dominan los republicanos.
En la contienda por Virginia, Comstock se había distanciado del presidente Donald Trump, consciente del descontento en esta zona de suburbios, especialmente entre las mujeres. Pero su campaña no fue lo suficientemente exitosa como para conservar la preciada silla.
Las cadenas de televisión mostraron largas colas de personas que esperaban para sufragar en algunos centros de votación. Un indicio del interés que generan estos comicios es que al menos 38 millones de votos anticipados ya habían sido emitidos en los estados que permiten esta modalidad, un 40% más que en las elecciones de medio mandato en el 2014, según el experto de referencia Michael McDonald, de la Universidad de Florida.
Las cifras de la participación no están centralizadas por una única autoridad electoral pero en Texas, Nueva York o en Maryland los electores y escrutadores interrogados por la AFP parecían sorprendidos por la afluencia.
Si bien el nombre de Trump no figura en las papeletas, estas elecciones se consideran una suerte de referéndum sobre su presidencia, que hasta ahora cuenta con mayoría republicana en las dos cámaras.
En los comicios están en juego las 435 bancas de la Cámara de Representantes, 35 escaños en el Senado, 36 gobernaciones, además de varios cargos locales como alcaldes, jueces y sheriffs.
“El tema central de las elecciones es Trump, Trump y Trump“, resumió Cliff Young, del Instituto Ipsos de Estados Unidos.
Los primeros recintos de votación van a cerrar a las 23:00 GMT, pero habrá que esperar varias horas para tener una idea del color que tendrá el próximo Congreso.
– Los demócratas confiados –
“Me siento confiada de que vamos a ganar”, dijo Nancy Pelosi, líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes.
En el Senado los republicanos cuentan con una magra mayoría de 51 a 49 y según los pronósticos van a mantener su predominio, ya que los demócratas salen a defender 26 escaños que ya tienen y los republicanos sólo nueve.
Consciente de los riesgos, Trump organizó mitines hasta la hora última de la campaña.
Contento por el crecimiento económico y la caída del desempleo a 3,7%, James Gerlock, de 27 años, votó por los republicanos en Chicago.
“A mí me encanta la desregulación y lo único que quiero es que todo siga moviéndose así”, dijo.
Para los demócratas esta es una oportunidad de frenar el poder de un presidente al cual acusan de provocaciones racistas y de atizar las divisiones con tal de ganar votos.
Algunos de los estudiantes de la escuela secundaria de Parkland, Florida, que después de un tiroteo que dejó 17 muertos lanzaron el movimiento “March for Our Lives” (Marcha por nuestras vidas) participaron en una campaña telefónica a favor de candidatos que endurezcan la legislación sobre armas.
“Creo que sin importar lo que pase, vamos a estar orgullosos de la forma en la que hemos creado un cambio positivo”, dijo a la AFP Lauren Hogg, un superviviente de 15 años.
– Una “invasión” de migrantes –
La campaña estuvo marcada por violentos incidentes: el envío de paquetes con explosivos a prominentes líderes opositores y la masacre en una sinagoga en Pittsburgh donde murieron 11 personas.
Para consternación de muchos de sus correligionarios republicanos, en la última semana Trump -en lugar de destacar sus logros- prefirió centrarse en un duro discurso -que algunos califican de racista- en el que denunció la inmigración ilegal como una “invasión”.
pocos días de las elecciones, el presidente envió a más de 4.800 efectivos a la frontera con México y sugirió que si los migrantes centroamericanos que marchan por miles en caravanas hacia Estados Unidos tiraban piedras a los agentes, éstos podrían responder con tiros, aunque después se retractó.
Estas elecciones también marcan el debut de nuevos rostros que han irrumpido como grandes promesas en el panorama político.
Una de ellas es la neoyorquina Alexandria Ocasio-Cortez, que se encamina a convertirse en la mujer más joven en ser electa para la Cámara.
Dejó a todos boquiabiertos cuando se impuso en las primarias demócratas en septiembre en el distrito del Bronx y de Queens, y ahora la joven de origen puertorriqueño, que se define como socialista, se transformó en el símbolo de una ola de mujeres demócratas pertenecientes a minorías que están revolucionando el partido.
“No puedo dejar de reflexionar sobre esto en el día de las elecciones mientras mi familia en Puerto Rico me ve presentarme al Congreso, ellos siguen sin tener derecho a votar en las elecciones federales, pese a estar sujetos a los legisladores federales”, publicó en Twitter la candidata.
En estas elecciones, la comunidad latina, que constituye la minoría más grande del país con 59 millones de personas, podría batir récords de representación. También planea como interrogante cómo se comportará este voto, de unas 29 millones de personas, ante la retórica contra la inmigración de Trump.
Fuente: El Comercio