El rival para la despedida de Iniesta fue Real Sociedad, por la última fecha de la Liga de España. Barcelona, campeón desde hace varias semanas, se impuso 1-0 con un golazo de Philippe Coutinho, pero la atención no estuvo puesta en el resultado, sino en el capitán. El brazo izquierdo del volante lució por última vez la cinta y a los 80 minutos, durante su cambio por Paco Alcácer, se la entregó a Lionel Messi, su sucesor. El número 8 dejó la cancha con los ojos vidriosos, se abrazó son sus compañeros y disfrutó de la ovación de pie y el coro de los fanáticos.
A los 34, Iniesta deja atrás Barcelona, club al que llegó cuando tenía 12 años, con un palmar´s de 32 títulos, entre ellos nueve Ligas españolas, seis Copas del Rey, cuatro Champions League y tres Mundiales de Clubes. Por su juego simple, elegante y todos sus logros, la hinchada le expresó su cariño y sus mensajes de agradecimiento eterno con un mosaico armado en las tribunas “Infinit Iniesta” y un aplauso eterno para guardar en su corazón.
“Este club se merece todo lo mejor de mí y entiendo que en el futuro más cercano no se lo podría dar a nivel físico ni mental”, había asegurado a finales de abril entre lágrimas un Iniesta que también es campeón del mundo y de Europa con la selección española.
Última actuación con los blaugranas
Luego de una vida con acento catalán, el oficinista de sonrisa tímida y de clase universal, tuvo su última actuación con los colores blaugranas, su encuentro final junto a sus amigos de siempre y con Leo Messi como escolta ideal. “Cuando estás afuera sabes lo que significa para este club, y cuando estás dentro lo tocas con los dedos. No hay que caer en el error de buscar una réplica de Andrés, porque no la vamos a conseguir”, contó Ernesto Valverde, que lo define a la perfección.
Todavía se desconoce su futuro, aunque él ya dejó claro que no jugará en Europa. China y Japón aparecen como los destinos más probables de un jugador con la extraña cualidad de enamorar con su fútbol a todas las aficiones rivales.
Nadie en el Camp Nou olvidará sus filigranas, su elegancia y su saber estar en la cancha.
Vía: La Nación